- Encarna, Cuisinale tiene una identidad muy vinculada a Mallorca, al diseño y a una forma muy cuidada de entender la cocina. ¿Cómo definirías la filosofía de vuestra empresa y qué os diferencia de otros estudios de cocina e interiorismo?
En Cuisinale entendemos la cocina como el corazón del hogar, un espacio que debe reflejar la forma de vivir de cada cliente. Por eso, cada proyecto nace siempre del contexto: la arquitectura de la vivienda, la luz natural, los materiales y la manera en que las personas quieren disfrutar su casa.
Lo que nos diferencia es nuestra visión global del diseño. No pensamos solo en una cocina bonita, sino en crear espacios equilibrados y funcionales, que se integren de forma natural con el interiorismo y la arquitectura.
Especialmente en Mallorca, donde la conexión entre interior y exterior, la luz y los materiales naturales tienen tanta importancia, buscamos crear ambientes cálidos, elegantes y muy personales.
- Vuestro trabajo combina cocina, interiorismo, baños, materiales y planificación integral. ¿Cómo ha evolucionado el cliente en Mallorca en los últimos años y qué espera hoy de un estudio especializado como Cuisinale?
El cliente en Mallorca ha evolucionado mucho en los últimos años. Hoy es mucho más internacional, viaja más, conoce diferentes estilos y valora tanto el diseño como la calidad y la funcionalidad de los espacios.
Ya no busca simplemente una cocina, sino un hogar coherente y bien pensado, donde cada detalle tenga sentido y refleje su forma de vivir. La cocina se ha convertido en un espacio central para compartir, disfrutar y conectar con la casa.
Por eso, los clientes esperan de un estudio como Cuisinale un acompañamiento muy personalizado, buenas ideas, materiales de calidad y la tranquilidad de saber que todo el proyecto estará cuidado de principio a fin.
Nuestro papel hoy va mucho más allá del diseño de una cocina: formamos parte del proyecto global y trabajamos muy cerca de arquitectos, interioristas y clientes para crear espacios con personalidad y equilibrio.
- En un mercado cada vez más exigente, ¿qué importancia tiene para una empresa independiente contar con buenos proveedores, marcas fiables y una red sólida detrás?
En proyectos de este nivel, la calidad no depende solo del diseño, sino de todo lo que hay detrás de él. La cocina se construye a través de muchas manos, decisiones y procesos, y todos deben funcionar con el mismo nivel de exigencia.
Contar con proveedores fiables y marcas de confianza es clave para poder trabajar con tranquilidad y precisión. Nos permite cuidar los tiempos, los detalles técnicos y, sobre todo, garantizar que lo que hemos diseñado se pueda ejecutar tal y como fue pensado.
También es fundamental la capacidad de reacción en obra. En la práctica, siempre surgen ajustes o decisiones que tomar, y ahí es donde una red sólida marca la diferencia.
Para nosotros, los proveedores no son simplemente una lista de contactos, sino parte del propio proyecto. Son colaboradores que comparten nuestra forma de entender la calidad y el cuidado por el detalle.

- Formar parte de MHK permite mantener la independencia del negocio, pero con el respaldo de un grupo especializado. Desde tu experiencia, ¿qué valor aporta esa combinación entre autonomía empresarial y apoyo externo?
La gran ventaja de MHK está en el equilibrio que ofrece. Nos permite seguir trabajando como un estudio independiente, con nuestra propia forma de entender el diseño, la relación con el cliente y la toma de decisiones, pero al mismo tiempo con el respaldo de una estructura sólida detrás.
En el día a día esto aporta mucha tranquilidad, especialmente en un mercado cada vez más exigente, donde los tiempos, los costes y la competencia juegan un papel importante.
Lo interesante es que no se pierde identidad. Cada estudio mantiene su manera de trabajar y su carácter propio, pero con un soporte que ayuda a dar estabilidad y a mejorar la gestión global del negocio.
Para nosotros, el valor está precisamente ahí: en poder seguir siendo fieles a nuestra forma de hacer las cosas, pero con más seguridad y respaldo en la parte empresarial.
- ¿En qué aspectos concretos dirías que MHK ayuda más a un estudio de cocinas como Cuisinale: condiciones de compra, acceso a marcas, información del sector, herramientas, marketing, formación, gestión…?
En nuestro caso, el valor de MHK no se limita a un único aspecto, sino a la suma de varias capas que se complementan entre sí: mejores condiciones de compra, acceso a marcas consolidadas, información actualizada del mercado y herramientas que facilitan la gestión diaria.
Pero si tuviera que destacar algo, sería el apoyo en la parte empresarial del estudio. Nos ayuda a tener procesos más claros y una estructura más sólida, lo que en el día a día se traduce en algo muy importante: más tiempo y más foco para lo realmente esencial, que es el diseño y el acompañamiento al cliente.
- Para muchos empresarios del mundo de la cocina, el día a día no solo consiste en vender proyectos: también hay que gestionar proveedores, márgenes, tendencias, clientes, instalaciones y comunicación. ¿Qué papel juega MHK a la hora de simplificar o fortalecer esa parte empresarial?
El día a día de un estudio de cocinas es mucho más complejo de lo que se percibe desde fuera. No se trata solo de diseñar o vender un proyecto, sino de coordinar muchas partes al mismo tiempo: proveedores, planificación, obra, clientes y seguimiento constante.
En este contexto, MHK ayuda a simplificar y ordenar esa gestión. Aporta más control en los procesos, más seguridad en la parte de compras y una mejor planificación general de los proyectos.
Esto no sustituye el trabajo del estudio, pero sí reduce la carga operativa y permite centrarse en lo importante: el proyecto, el cliente y la calidad del resultado final.
- Cuisinale trabaja con una propuesta muy orientada al diseño, la calidad y el trato personalizado. ¿Crees que pertenecer a un grupo como MHK ayuda a reforzar la confianza del cliente final cuando entra en el estudio?
Sí, creemos que aporta confianza al cliente final, aunque no sea algo que siempre se explique de forma directa. Hoy en día, los clientes valoran mucho la seguridad del proyecto y la tranquilidad en todo el proceso, especialmente cuando se trata de inversiones importantes o viviendas principales.
Saber que detrás del estudio existe una estructura sólida y un grupo de apoyo refuerza esa sensación de estabilidad y profesionalidad. Esto se suma a la cercanía y al trato personalizado que ofrecemos desde Cuisinale, sin perder nuestra identidad como estudio.
Al final, se genera una combinación muy positiva: la confianza que nace del trato directo con el cliente y la tranquilidad que aporta el respaldo de una red más amplia.

- Desde tu punto de vista, ¿qué ventajas tiene para un empresario del sector compartir red con otros profesionales especializados en cocinas, conocer experiencias de otros estudios y sentirse parte de una estructura común?
El intercambio entre estudios es, en muchos casos, uno de los aspectos menos visibles pero más enriquecedores del sector. Compartir experiencias con otros profesionales permite contrastar decisiones, descubrir diferentes formas de abordar situaciones similares y ampliar la perspectiva sobre el propio trabajo.
No se trata de replicar modelos, sino de enriquecer el criterio profesional. Escuchar cómo otros estudios resuelven retos del día a día aporta visión y ayuda a tomar decisiones más seguras y fundamentadas.
Al final, esta red de intercambio contribuye a elevar el nivel general del sector y a generar una forma de trabajar más sólida y consciente para todos.
- Si hablaras con otro gerente de un estudio de cocinas que todavía no pertenece a MHK y está valorando dar el paso, ¿qué le dirías desde tu experiencia?
Le diríamos que la decisión no debería basarse únicamente en la mejora de condiciones comerciales, sino en cómo se refuerza la estructura del negocio a medio y largo plazo.
Formar parte de MHK permite seguir trabajando con total independencia, pero con más herramientas, más información y un mayor soporte en la gestión diaria. Esto aporta una base más estable para tomar decisiones y afrontar el crecimiento del estudio con mayor seguridad.
En un sector cada vez más competitivo, la diferencia no está solo en el producto o el diseño, sino en la solidez de la empresa que hay detrás. Y ahí es donde este tipo de estructura puede marcar una diferencia real.
- Mirando al futuro, ¿hacia dónde crees que va el sector de la cocina y qué tipo de apoyo necesitarán los estudios independientes para seguir siendo competitivos frente a los grandes operadores?
El sector de la cocina evoluciona claramente hacia una integración cada vez más completa entre diseño, arquitectura y tecnología. La cocina ha dejado de ser un espacio puramente funcional para convertirse en una parte central del estilo de vida y del proyecto de vivienda.
Esto implica proyectos más complejos, donde es necesario coordinar diferentes disciplinas y mantener una coherencia global en todo el proceso, desde la idea inicial hasta la ejecución final.
En este contexto, los estudios independientes necesitarán apoyos que les permitan gestionar esa complejidad con seguridad. No se trata solo de competir en producto o precio, sino en capacidad de proyecto y de gestión.
La clave estará en mantener una identidad propia fuerte, pero apoyada en estructuras que aporten solidez empresarial y permitan trabajar con el mismo nivel de exigencia que los grandes operadores.
